viernes, 6 de febrero de 2015

KINICH AHAU SABIDURÍA SOLAR CAPITULO I ¿QUIÉN ES KINICH AHAU?

KINICH AHAU
SABIDURÍA SOLAR

CAPITULO I¿QUIÉN ES KINICH AHAU?

Por Venerable Abuela Nah Kin

Kinich Ahau es un sumo sacerdote que vivió entre los mayas en su edad dorada; es el supremo jerarca del linaje de los sacerdotes solares o Ahaukines.

            La entidad biológica del ser que encarnó Kinich Ahau, fue producto de un cultivo genético, que resguardo la pureza primordial de los sacerdotes atlantes conocedores de la energía atómica solar y que llegaron a las costas de la península de Yucatán, llevando consigo su supremo ministerio

            Varias generaciones cultivaron la más excelsa semilla, para producir un ser capaz de tener una bioestructura lo suficientemente poderosa para vibrar en consonancia con la fuerza solar. Este ser especialmente diseñado, alcanzó a su mayoría de edad, la capacidad de hacer vibrar dentro de su ser la armónica solar y con ello reconquistar la refulgencia del espíritu; en ese momento recibe el nombre sagrado de Kinich Ahau, que para los mayas representa la esencia espiritual del sol y es elegido como el supremo regente del culto al sol, del linaje de los Ahaukines.

             Su etimología viene de las palabras Mayas:
Kin = Sol, Energía, Movimiento, Día, Vibración,  Sagrado, Luz.
ich = Rostro, Faz, Cara, Reflejo, Espejo.
Ahau = Señor, Esencia, Sacerdote, Guía, Maestro, Instructor.
          Uniendo los diferentes significados podemos conformar una expresión más completa de Kinich Ahau:
“El Señor con el Rostro del Sol”,
“El Señor Espejo del Sol”,
“La Luz que Ilumina el Rostro”,
“Sacerdote Solar”,
“El Maestro que Refleja al Sol”.
          Todos estos nombres nos hablan de la poderosa energía que se despliega con la presencia Ígnea del Sol y que es captada a través de una esencia que absorbe este poder y en su servicio Sacerdotal es capaz de reflejarlo a la humanidad para servir de Guía, de Maestro,  de Instructor

            Los Ahaukines corresponden a un grupo particular de sacerdocio, su culto estaba totalmente dirigido a venerar al sol como fuente de vida, pero también como fuente de iluminación espiritual. Ahaukin significa sacerdote solar en lengua maya; ellos comprendieron que de la frecuencia vibratoria espiritual del sol procede nuestra propia frecuencia espiritual humana, encarnada aquí en la tierra; el sol es la energía viva que alimenta el cuerpo físico desde su energía material que nutre, expande y glorifica el espíritu desde su frecuencia espiritual.

            Kinich Ahau al proceder de la antigua genética atlante, así como también de la semilla que los seres estelares dejaron sobre la tierra, manifestó una estructura física alta, robusta, fuerte, de piel blanca y de cabellos rubios, muy distinta a las características físicas de los nativos del lugar; su exquisita belleza y sus cabellos dorados como el sol, hacían que el pueblo le llamara el sacerdote del rostro solar, o el Kinich Ahau. 

            El cultivo genético que los antiguos maestros sabían desarrollar era con el propósito de crear seres de cualidades puras, de fuerzas inconmensurables mas allá de lo humano, tomando la secuela genética y estructural de los seres de las estrella que han visitado a la tierra, procedentes de las pléyades, sirio, alfa centauro, etcétera, por ello vemos que los lideres espirituales son seres arquetípicos, con las mismas cualidades de gran altura, blancos, de infinita belleza en su rostro y de un porte soberano, así podemos observar que Quetzalcoalt, el hombre dios de la cultura tolteca, poseía estas mismas características distintas al resto de la población; Wiracocha, entre los guías espirituales del pueblo andino, quechuas y aimaras, tenia este mismo porte majestuoso y con características físicas totalmente distintas a los nativos de esas tierras. El mismo Jesús el Cristo tiene las características de ser más alto que el resto de sus discípulos  y tener un cuerpo fuerte y robusto, con rostro bello y misericordioso, de las mismas características estelares que los otros seres crísticos de las culturas nativas americanas.

            El concepto Kinich Ahau ya era utilizado por los mayas desde antes de emerger el personaje. Kinich Ahau significa también para los mayas:

            1.- La esencia espiritual del sol de nuestro sistema planetario.

            La aguda visión de los sabios mayas, pudo entender que detrás del astro rey como cuerpo celeste, existe una emanación de un fluido vital que llamaremos el espíritu del sol; es desde este nivel donde la irradiación lumínica genera la esencia de la vida en la tierra, otorgándole las mismas cualidades que él posee, a la creación que se manifiesta, Para que se cumpla el misterio de "se hizo a su imagen y semejanza" por lo que se comprende que el espíritu o frecuencia sutil de la existencia dentro del ser humano, palpita al unísono con la esencia vital del padre sol.

            2.- El sol galáctico

            Nuevamente en su concepción esencial desde el núcleo de energía solar que ilumina toda la galaxia, el supremo Kinich Ahau se extiende a toda la creación, a toda la galaxia. Por lo tanto nosotros vivimos según los mayas en la galaxia Kinich Ahau, donde se esta aprendiendo a través de ejercer la facultad de "libre albedrío", esta clave se encuentra en el nombre Ahau, que significa señorío y dándonos a entender que es en el preciso momento cuando hacemos surgir nuestra voluntad de ser uno con el creador, cómo cumplimos con el circuito total de aprendizaje que estamos desarrollando como entidades en esta galaxia.

            Kinich Ahau se establece en la ciudad sagrada de Uxmal que significa en maya:
            Uc es el aspecto sagrado de la luna (luna mística) y
            Maal que significa sagrado,
por lo tanto, Uxmal significa "la tierra sagrada de la luna”. En ese espacio vórtice de poderosa fuerza magnética, son atraídos los rayos de luz de la mima manera en que la luna atrae los rayos resplandecientes del sol.

            Desde esta magnifica ciudad sagrada, extiende su guía espiritual que abarco un gran territorio del mundo conocido en  ese tiempo, enseñándole la sabiduría solar decodificada por su ser y entregada de manera generosa a todo su pueblo para que vivieran con la mas alta vibración de su ser. Por lo tanto se convirtieron en un pueblo de luz, de sacerdotes, de seres concientes de sus cuerpos multidimensionales y aprendieron a viajar por todas esas dimensiones a través de sus viajes de conciencia. Penetraron en el universo del tiempo para trascenderlo y entrar al concepto de la atemporalidad. Desarrollaron el concepto sagrado de Hunab Kú como el principio de vida que abarca el universo cuya constante de movimiento estabiliza toda la creación.

            A través de la sabia guía de Kinich Ahau, se alcanzó la edad dorada, donde las construcciones magníficas se desarrollaron por doquier y tenían la simetría perfecta que guarda el universo, el conocimiento complejo de la matemática divina y sus manifestaciones geométricas.

            En esta época dorada, el viaje de expansión de conciencia a través de las dimensiones era usual entre la población, pero llegaba un momento donde se entendió que en el devenir de las ondas del tiempo, tocaba ya el declive de la sabiduría reinante, Kinich Ahau y sus sacerdotes guardaron toda la sabiduría dentro de los espacios de conciencia llamadas glifos, sellos, geometrías y la inscribieron dentro de los cuarzos que pueblan el subsuelo yucateco; ahí justamente donde los seres burdos, ignorantes o limitados no podrían encontrarlo.

            Una vez archivada toda esta información en campos elevados de conciencia y vibración, decidieron como pueblo, activar un proceso ascensional sin retorno al cuerpo físico. Es decir, por propia elección decidieron no regresar más a la entidad física y quedarse en las dimensiones solares de la existencia.

            Por esta razón es que las ciudades sagradas fueron abandonadas de un momento a otro, los arqueólogos e investigadores desconocen la razón por la cual este fenómeno sucedió, sin embargo, nosotros sabemos que el pueblo maya ascendió y las ciudades quedaron físicamente abandonadas, pero no así en su nivel etérico superior, donde la energía de ese sabio pueblo sigue presente, viva e irradiando.

            Kinich Ahau como supremo maestro ascendido, maestro en el proceso de la ascensión, ha regresado a tomar contacto vivo con esta humanidad, ya que es en este tiempo en donde se están activando los procesos de ascensión planetario, por que ya es el tiempo en que el planeta Tierra entra a una nueva fase de su vida, a una octava superior de su existencia, y para ello la conciencia humana aquí encarnada necesita elevar su frecuencia vibratoria y alcanzar una amplitud de sabiduría

            Kinich Ahau ha revelado a la Madre Nah Kin el proceso de la ascensión y una gran cantidad de conocimiento solar que ella ha ido compartiendo desde 1996.

            En el centro ceremonial de Uxmal se encuentra el retiro etérico del maestro Kinich Ahau, donde junto con su gran cuerpo sacerdotal, mantiene viva la "flama de la luz sacerdotal” esta llama representa la incandescencia solar y su capacidad de llevar todo a la prístina pureza.

            El jerarca solar es una entidad luz que esta totalmente dispuesto a compartir su irradiación con todos los seres que se abran de corazón y mente, a recibir la enseñanza trascendental de su gran esencia luz. Este es un tiempo donde hay una poderosa urgencia celestial por activar estados sublimes de comprensión y de sabiduría universal, ya que estamos en el fin de los tiempos, el fin de esta humanidad tal y como se ha conocido, por lo que las jerarquías espirituales ofrecen generosamente su asistencia a todo aquel que se acerque a ellos, con el espíritu puro, con la mente abierta, con la inocencia del niño que quiere saber, con el propósito elevado de querer ser un mejor ser humano, con la meta de alcanzar lo sublime.

            Kinich Ahau posee una capa dorada de una poderosa textura, que refleja la luminiscencia solar. Su manto poderoso destella haces incandescentes de luz consustancial al espíritu solar. Es importante invocar a la presencia sublime del jerarca Kinich Ahau, para que con su manto de luz envuelva al discípulo y con ello los imante con su esencia dorada que despierta los códigos crísticos divinos del ser; Kinich Ahau invita a todos los discípulos de la luz, para que entren en su retiro etérico para que recuerden que han sido mayas y que han formado parte de ese gran pueblo de luz, y que ahora han decidido por elección propia, reencarnar para cooperar en la ascensión planetaria y contribuir con su presencia, luz y sabiduría a la energía del nuevo tiempo. Dentro del retiro etérico se encuentran los archivos de sabiduría inscritos en 52 tablillas de oro. Son inscripciones en glifos los cuales están cargados de un poderoso significado, que al abrirse dentro de la conciencia del discípulo, hace estallar una gran cantidad de conocimiento, sabiduría y comprensiones que le regresan la capacidad multidimensional a su ser y permite al discípulo manifestarse en esta vida con sus atributos solares despiertos.

Desde las místicas tierras del Mayab emerge la figura majestuosa del Sacerdote del Sol Kinich Ahau, con su radiación lumínica impulsa la vida sobre el planeta y emerge cada mañana victorioso para recordarle a todos los hombres el espíritu renovador; al medio día, en la plenitud de su radiación nos muestra que el Hijo de Dios es radiante y pleno, y que podemos vivir en la Tierra emanando constantemente felicidad, amor y abundancia plena; ya en el ocaso, el Rostro Solar nos muestra la necesidad de ir hacia nuestra morada interna, momento de recogimiento e introspección. Y aún por la noche, cuando Akbal nos cobija, el Sol está internalizado y podemos percatarnos de la existencia de miles de Soles, del movimiento galáctico, del Ser Cósmico que somos.

          La sabiduría que se extendió pródigamente en el Mayab ancestral conocía profundamente ese vínculo del hombre y el Sol, no sólo como un cuerpo celeste, sino que podían percibir con su intuición abierta el Símbolo del Dios Viviente, del Emanador de Vida, la Fuente de toda Luz, que metafísicamente es el Sol. Dentro de esta Cultura Madre, Kinich Ahau es una deidad primordial, que representa la energía masculina por ser generadora de vida.
                     
       Kinich Ahau nos recuerda nuestro propio rostro de Luz, la esencia lumínica de nuestro Arquetipo Divino.

          Este maravilloso concepto Solar fue encarnado en las tierras del Mayab por este sacerdote descendiente de la Civilización Atlante, conocedor profundo del misterio de la vida Solar y de su vinculación con la génesis del hombre. Extendió el conocimiento de que la fuerza de la Energía Solar está contenida en cada célula del cuerpo humano a través de las espirales del ADN, almacenando genéticamente el origen lumínico del hombre. Compartió el conocimiento de la importancia del Plexo Solar, su limpieza y liberación para convertirnos en seres de 5º dimensión que se desplazan a voluntad por la Tierra y el Universo. Estos y muchos otros conocimientos Solares está compartiendo el Maestro Kinich Ahau con todos nosotros, para está humanidad presente.

ORIGEN DE KINICH AHAU
          Se me ha pedido hablar sobre mi origen terrestre, quiero decirles que fui un ser que evolucionó en los diferentes ambientes o espacios de este planeta Tierra desde las más antiguas civilizaciones.

            En la parte norte de la Atlántida  formamos parte de un Cuerpo de Luz donde se manejó el egregor de la Energía Dorada, su poder radiante y su sabiduría. Este  Centro de Luz se diseminó por diferentes partes del mundo: en Egipto, en la India,  Asiría, Mesopotámica y así llegamos con esta misma radiación a Amerrikua: la tierra prometida, aquella que guarda el  cúmulo de luz y ésta se dio para toda la América Continental, así el culto a la Energía Solar como Emanadora y Fuente de Vida se extendió como una sola conciencia a los diferentes pueblos de América y el mundo. Escogí el lugar apropiado donde guardar la sabiduría que había sido almacenada en mi Ser, Mente y Espíritu y elegí a “La Tierra de los Pocos” el Mayab, para depositar este conocimiento.

            Aquí ya existía una emanación sutil, un ambiente diáfano, conde los seres tenían sinceridad en el corazón. Así que fue el sitio preciso y adecuado  donde pudimos depositar esta energía, caminé como Sacerdote Solar por todas las Tierras de Mayab extendiendo ese conocimiento que había sido acumulado desde antiguas civilizaciones, que había sido legado cósmico de otros hermanos estelares provenientes de poderosas estrellas y constelaciones más allá de nuestro Sistema Planetario Solar, incluso, más allá de nuestras galaxias.

            La vibración del conocimiento rápidamente se adaptó a la frecuencia sincera y el corazón puro de los habitantes de esta tierra cálida recién emergida del fondo marino, ya que tenían la limpieza de su ser, así fue fácil dejar aquí ese recuerdo ancestral.


     La misión de los Hijos del Sol
 Hijos del  Sol desde ese tiempo pactaron quedarse en el servicio a la humanidad, que al llegar  la hora y momento preciso de llamarlos llegarían, para que uniendo fuerzas pudiéramos acelerar el proceso de Ascensión de los seres y del propio planeta Tierra.

            Por eso llamo a todas esas conciencias para que en este momento recuerden el vínculo de Amor que hicimos desde tiempo inmemorables y que es traer más conciencia Luz a los seres de este planeta que entraron en un largo sueño de dolor y sufrimiento y se olvidaron de su origen Cósmico.
           
     Cuando cumplí el proceso ascensional  junto con mi pueblo Sacerdotal, se me dio la excelsa tarea de regir la Fuerzas Solares, esas mismas Fuerzas que yo he llamado, bendecido e intensificado desde mi labor terrestre. Es el Kin, el Sol, la Vida misma, aquella que anima toda existencia, esa Fuerza, ese Aliento que como impulso de Vida va generando Fuerza Creadora en todo este Sistema Planetario. Cuando me torné  Regente Solar me convertí en una energía que viaja del corazón del Sol al corazón de la Galaxia en los hilos energéticos dorados que los antiguos Mayas conocían con el nombre de Kuxan Suum, que conectan directamente el corazón del Sol con el corazón de la Galaxia: Hunab Kú.


      Así me he tornado también en una Conciencia Galáctica, por eso es que en este momento todas las Conciencias que están trabajando ya dentro de la frecuencia Galáctica, están apoyando el proceso Ascensional del planeta Tierra. Pidiendo que entre ya a la frecuencia de la extensión y de la irradiación creadora de la Luz que cohesiona todo el Universo: el Amor, que es la Fuerza Cohesiva  que hace que a la vez que cada quien esté expandiéndose dentro de sí mismo, se esté uniendo más y más al Centro.
KINAM NUESTRO ESPÍRITU SOLAR

1 comentario:

  1. *~;.;~* Estou surpreendida com essa Mensagem maravilhosa, que esclarece e traz respostas às nossas perguntas. Como os Mayas diziam, o passado preparou o futuro, que no momento é o presente, o "aqui e agora" a Intemporalidade tão fundamental para nossa Ascensão. Gacias!

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