jueves, 22 de enero de 2015

EL ESPÍRITU SOLAR: en la Sabiduria Maya


EL ESPÍRITU SOLAR
FUENTE DE PODER
DE LA  SABIDURÍA MAYA

Los sabios mayas de la antigüedad desarrollaron una mística comunión con el Sol; al cual no veían sólo como un astro que ilumina el día, sino la presencia de un espíritu majestuoso que genera la vida y que a través de sus rayos dorados impregna a todo ser viviente, de cualidades trascendentales.

Al Espíritu Solar le llamaron Kinich Ahau, que en maya significa “El Sacerdote del Rostro Solar”. Corresponde al espíritu rector que mora en el Sol, es una entidad con inteligencia propia y que sostiene una altísima vibración.

Kinich Ahau es una palabra sagrada entre los mayas, la cual representa tres entidades solares: 1) al Sol Central de la galaxia, al epicentro de nuestra galaxia se le llamó Kinich Ahau, como la fuente de energía radiante que mantiene cohesionados los millones de soles de nuestra galaxia; 2) al Espíritu Solar, al Sol de nuestro sistema solar se le ofreció este nombre, y finalmente 3) al Maestra Solar, o jerarca que encarnó las cualidades del Sol aquí en la Tierra, personaje que vivió en las tierras Mayas y que se representa como un hombre-dios de gran sabiduría, de elevada estirpe y de soberana presencia. Estos tres aspectos, sin embargo, están íntimamente relacionados, porque todos nos vinculan esencialmente con el Gran Espíritu Solar.


Para el desarrollo de la consciencia y el retorno a nuestras cualidades originales, los antiguos mayas utilizaron una forma de respiración especial que comunicaba al individuo con el Gran Espíritu, y le permitía impregnarse de los dones y cualidades de la Esencia Solar: LA RESPIRACIÓN MAYA SOLAR consiste en una respiración suave a través de la boca, donde se mentaliza que estamos absorbiendo la energía dorada del Sol, y con ello, sus cualidades sublimes, al exhalar suavemente, percibimos cómo los átomos lumínicos solares impregnan la totalidad de nuestro cuerpo, llenando de energía superior cada célula. Es una respiración sistemática, rítmica, dulce y acompasada, ideal para hacerla en momentos de relajación, meditación, contemplación y cuando se anhela una consciencia abierta en comunión con lo divino.


Los sacerdotes dedicados al culto solar, se les llamó los Ahaukines; ancestral linaje de seres sublimes que se invistieron con la vibración espiritual del Sol, realizando en sí mismos, la metamorfosis alquímica de convertirse de hombres a dioses.

Hoy, rescatamos la inmemorial comunión con el Espíritu Solar, y se ha restablecido el Sacerdocio Solar de los AHAUKINES como un linaje auténtico que despierta nuestras capacidades superiores y recodifica nuestro ser en la Luz.

Kinich Ahau, como sumo sacerdote que vivió en el área maya de la antigüedad fue un jerarca que logró expandir la Sabiduría Solar a todo su pueblo y llevarlos a experimentar las múltiples dimensiones.  Ahora es considerado un Maestro Ascendido, una entidad luz que guía a esta humanidad, una consciencia despierta que irradia la Sabiduría Trascendental para que esta humanidad recupere la auténtica comunión con el regente de la vida: el Espíritu del Sol. El Maestro Solar está comprometido con la ascensión planetaria y con la instauración de los códigos de luz del Nuevo Tiempo.
El sacerdote Kinich Ahau tuvo su sede espiritual en la sagrada ciudad de Uxmal, en Yucatán, México. Uxmal significa en lengua maya “la tierra sagrada de la Luna”. Ahí se levanta majestuosa la extraordinaria pirámide de Ak-He-Nah-Tun, éste es el verdadero nombre mántrico que los mayas de la antigüedad le dieron a esta pirámide.




 Es la única pirámide en el mundo con una base elíptica, que refleja el camino de la Tierra en torno al Sol. Su función es de antena receptora de los poderosos rayos solares y galácticos; la pirámide los recibe y a través de su cuerpo los expande en forma de ondas concéntricas por toda la faz de la Tierra. En los planos sutiles, esta pirámide es el Retiro Etérico del maestro ascendido Kinich Ahau, y lugar donde arde la flama dorada de la luz eterna, que representa la incandescencia espiritual del Sol.

Kinich Ahau se representa en los códices mayas con este glifo: 


Sus doce hélices representan las doce frecuencias de vibración que existen en el universo. El 12 nos ofrece el círculo completo de la generación de la creación y nos explica su proceso evolutivo. En el centro hay un rostro solar que representa al +1, al Espíritu, al centro de los centros, la esencia espiritual y verdadera de toda la creación.

Al observar y asimilar este pictograma maya, podemos entrar en comunión con el espíritu Solar de Kinich Ahau en sus tres frecuencias, siempre acompañado con la antigua respiración maya, anteriormente señalada, ambos elementos, visión y respiración se conjugan para ofrecernos una experiencia mística accesible, auténtica e impactante. Con este ejercicio entramos rápidamente en una frecuencia superior de consciencia que nos permite experimentar una sensación de nuestro ser y percibir cómo la pulsación de los átomos solares están trabajando con cada uno de nosotros para restructurar nuestro cuerpo material y sintonizarlo para que sea un receptáculo de la altísima frecuencia espiritual del sol, es decir, realizar un proceso de transformación o transfiguración Crística.


El Supremo Espíritu Solar se ofrece a través de los rayos dorados, los cuales están cargados con fotones lumínicos que traen la memoria original de la creación. A través de la asimilación de los rayos solares-galácticos, somos capaces de reconquistar nuestro cuerpo de luz tal como Dios nos creó desde nuestro santo origen.


No hay comentarios.:

Publicar un comentario