jueves, 4 de diciembre de 2014

En Comunión con LA MADRE DIVINA

En Comunión con LA MADRE DIVINA


            La Madre Divina es el principio femenino de Dios, la receptora de los átomos de vida que genera el Creador.

Ella sustenta las cualidades femeninas sagradas: amor, generosidad, paz, armonía, belleza, entrega, alegría de vivir, devoción, vida, pureza, fertilidad, sabiduría del corazón, claridad mental, poder místico, reflexión, comprensión, maternidad, fuerza interior, misericordia, gratitud, esperanza, fe, caridad, justicia, abundancia, protección divina, intuición, serenidad, poder de sanación, paciencia, conciencia divina, inocencia. Entre otras de las múltiples cualidades femeninas.
  La Madre Divina es todo la Creación, es la inmensidad donde florece la semilla de la vida, es todo lo que se manifiesta, en su más alta y pura vibración.

La Madre Divina es la suprema energía que sustenta la Creación, a través de su abrazo amoroso; por lo tanto, todos estamos inmersos dentro de su matriz nutritiva y generosa. Ella se entrega a sí misma, para que nuestra vida florezca.

Dentro de este útero universal estamos divinamente protegidos por su gran cuerpo de luz. Nosotros, junto con toda la Creación estamos flotando dentro del océano de protección divina.

            Cuando concebimos que estamos inmersos dentro del océano sagrado de la Diosa; energético y sutil pero muy poderoso. Podemos visualizarnos como un feto que está flotando: pleno, libre, sereno, confiado… dentro  del líquido amniótico del útero de la Madre Divina.

            La intención de nuestros pensamientos puros como es el de permanecer en amor, sentir gratitud, vivir la vida con alegría, disfrutar la existencia, estar en paz y serenos hacen que las aguas cristalinas del útero permanezcan llenas de vida

            Si asimilamos que estamos flotando dentro del gran líquido energético en el útero de la Madre Divina tenemos que cuidar mucho la pureza de nuestras emociones y sentimientos, al igual que tipo de pensamientos que emitimos pues todos ellos impactan rápida y directamente en la calidad de la atmósfera que nos rodea, porque al igual que todos los líquidos, la atmósfera cargada de la sustancia acuosa original es automáticamente modificada por las características de los estados que emitimos.

            Es semejante a cuando un feto intoxica su propio líquido amniótico y por consecuencia empieza a estar en un ambiente malsano. Estamos siempre influenciando nuestro universo personal con lo que se emite.

            El consejo es: darse cuenta de lo que estamos emitiendo a nuestro entorno si son actitudes, emociones, pensamientos o sentimientos negativos; ¡Corrígelos! Porque podemos modificar rápidamente nuestra esfera de existencia cuando hacemos estos cambios rápidos en nuestro ánimo.

            No importa cuántas veces se caiga en negatividades, lo más importante es retornar a la armonía y paz lo antes posible.

            Para hacer estos cambios lo más rápidamente posible, la Sabiduría Maya Solar nos ofrece el instrumento valioso de la respiración con el aliento divino. Empieza respirando muy suavemente por la boca la máxima cantidad de aire que sea posible y después sueltas el aire, también por la boca, muy lentamente. A medida que te vas serenando vas a poder respirar mejor y podrá entrar más y más aire. Este es un instrumento de transformación que cuando lo aplicamos cotidianamente podemos ver los efectos inmediatos que logra en nuestro ánimo y como cambia automáticamente la vibración del medio ambiente. A los pocos minutos seguramente te sentirás más cómodo y relajado. Haz una oración hacia la Madre Divina, para que su poderoso amor y divina protección restaure completamente la atmosfera de tu universo personal, para que los energéticos cristales de agua que te rodean vuelvan a ser brillantes, puros y capaz de transmitir armonía, belleza y vida.

            Podemos decir una oración por ejemplo:
 “En nombre de la presencia que vive en mí, invoco a la Madre Divina para que su amorosa presencia y divina protección me envuelva en una atmosfera de exquisita belleza, suprema vitalidad y gran amor; para que fluya a mi vida un torrente de bendiciones.”


TODOS SOMOS LOS HIJOS AMADOS DE LA MADRE DIVINA

            Seas quien seas y estés donde estés siempre has gozado y gozaras del infinito amor que tiene la Madre Divina para ti. No te juzgues pensando si mereces o no ser amado; este es un hecho supremo que siempre ha estado presente a lo largo de tu existencia, lo único que necesitas es reconocerlo.

            Cuando establecemos la visión de que el universo circundante en realidad es el cuerpo divino de una Madre toda amorosa; en nuestro interior todo se relaja y podemos confiar en que los procesos naturales de la vida siempre no van a llevar a una espiral cada vez más plena de nuestra existencia.

            Pero cuando están sucediendo experiencia de dolor o sufrimiento en nuestra vida y recordamos el principio amoroso que nos ofrece la Madre Divina; podamos salir más rápido de cualquier experiencia negativa y podemos ver con mayor claridad cuáles son las puertas de salida; es decir las respuestas idóneas para solucionar satisfactoriamente los asuntos o acontecimientos que se están viviendo.

            Sentir el amor divino como parte consustancial a la Creación, levanta nuestro ánimo, elevan nuestra conciencia y nos otorga la creatividad e intuición para caminar con mayor sabiduría por la vida.

DECRETO A LA MADRE DIVINA


Amada Madre Divina, YO SOY tu Hijo (a).
Estoy revestida con tu manto.
Venga a mí tu amorosa curación.
El fuego sagrado de tu radiante Presencia, brilla en todo mi Ser.
Estoy ahora centrada en la DIOSA, que YO SOY, gracias a ti.
Donde estoy yo, ahí estas tú, MADRE; siempre unidas en poderoso abrazo.
Incrementando mi Luz: con la sonrisa de tu Resplandor, con la Plenitud de tu Amor y con la Omnisciencia de tu Sabiduría.

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